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MARKETING DIGITAL - ¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ?

Como ya comentaba en el artículo pasado, mi intención en este blog de Gen Zero, será siempre la de intentar arrojar un poquito de luz sobre el universo del marketing digital. Quiero compartir lo que he ido aprendiendo estos últimos años para que igual que yo, acabéis descubriendo que el universo digital no es tan extraño e incomprensible como puede parecer en un principio. Y no solo eso, si no que con el tiempo y con algo de paciencia podéis utilizar internet como lo que realmente es. Hasta donde yo creo, la herramienta de marketing y comunicación más efectiva con la que contamos hoy y seguro contaremos en las próximas décadas.

Entonces la cosa va así, cada semana escribiré un artículo en el que intentaré regalaros algunos tips para que empecéis a perderle miedo al mundo digital, os animéis a participar en él y podáis así sacarle el máximo partido a vuestras acciones de publicidad digital. Quiero que entendáis que para mi compartir todo lo que sé con vosotros es un win-win. Con esta iniciativa pretendo romper algunos mitos, que a medio plazo, están perjudicando a mi propio gremio.

Bueno, sin más dilación y volviendo a lo que nos acontece, pensando el otro día sobre cómo iba a empezar a hablaros sobre marketing digital, me quedé atascado en la idea de que aún hay mucha gente que ni siquiera entiende el funcionamiento de marketing y publicidad tradicionales. ¿Cómo alguien va a entender el marketing digital… si de base desconoce la mitad del significado de la palabra marketing digital?

Entonces llegué a la conclusión de que debía empezar por lo más básico y lo más básico en cuanto a marketing digital sea probablemente saber cómo hemos llegado hasta él. Así que os propongo un ejercicio muy simple. Os daré un pequeño rol con el que quiero que intentéis empatizar lo máximo posible y os guiaré por un resumido recorrido a lo largo de la historia de la publicidad y el márketing, para intentar explicar el valor que han adquirido en los tiempos que vivimos. Advierto que las siguientes líneas, por su simplicidad, igual provocan sangrado de ojos a los ya entendidos, pero creo que puede ser interesante para aquellos que comienzan sus andanzas en el mundo de la publicidad digital.

Imaginate en el siglo XVIII, eres por ejemplo un fabricante de sombreros y uno muy bueno además, el oficio lleva en tu familia desde hace ya más de tres generaciones. Tienes un pequeño negocio próspero y conocido, que se encarga de engalanar con sombreros a todos tus vecinos. Si cualquiera de ellos piensa en comprar un sombrero, piensa en comprarlo en tu tienda. Igual no son muchos vecinos, pero son fieles a tu producto y a tu familia en definitiva, el negocio está asegurado. Hasta aquí todo bien, no tienes la necesidad de pregonar que fábricas los mejores sombreros porque la gente que te interesa que lo sepa, lo sabe.

Llega la revolución industrial y cómo te ha ido muy bien decides incorporar una máquina en tu taller. Antes producir un sombrero te llevaba una semana de trabajo, ahora en una semana puedes producir 50 sombreros. ¿Qué ocurre? Tienes la capacidad de producir 50 veces más sombreros que antes, pero el número de vecinos que te los estaba comprando sigue siendo el mismo… Tal vez es el momento de decirle a vecinos de otros barrios que estás vendiendo sombreros. Astutos vosotros, empezáis a serviros de la comunicación y de la publicidad. Al principio os basta con simplemente escribir una nota en el medio de comunicación del momento, la prensa, en la que diga: “Vendo sombreros y los vendo en esta dirección”. Fácil, hay vecinos que no tienen un sombrerero en su barrio, leen el periódico y ya saben dónde pueden hacerse con uno. Al principio todo marcha bien, ahora vendes tus 50 sombreros a tus 10 vecinos y a 40 nuevos compradores de otras partes de la ciudad. Pero un día sin más, vuelves a notar que los sombreros se están acumulando en la trastienda… Vas corriendo a ojear si tu anuncio sigue apareciendo en el periódico de hoy y ya hay otros “3 sombrereros vendiendo sombreros y los andan vendiendo en estas otras 3 direcciones” Sabías que podía pasar en un mundo que tiende a la globalización.

No te hundas aún porque hemos llegado a finales del siglo XIX y ¿Qué es esa interesante ciencia que aparece por allí y cuyos fundamentos pueden aplicarse a mejorar las ventas de mis sobreros? ¡Es la psicología! Y ahora puedes utilizarla para recuperar a tus clientes. Empiezas aplicando técnicas conductistas, quieres que tu marca se recuerde y contratas a alguien para que componga un jingle que haga que tus compradores tarareen tu marca cada vez que piensan en un sombrero y al revés. La psicología empieza a funcionar, pero por desgracia para ti, funciona igual de bien para tus otros compañeros de gremio

Mientras tú y tus colegas os seguís enzarzando por vender vuestros sombreros, la psicología avanza, se hace más humana y te da nuevas herramientas que puedes utilizar para luchar contra el resto de sombrereros. Te das cuenta de que tus sombreros además de cumplir su función tienen que tener algunas características que generen empatía. Tienen que apelar a lo más profundo de sus emociones para hacer que acudan a comprarlos a tu tienda y no a la de los otros ya, 1000 sombrereros.

En el clímax de esta batalla emocional de casi 100 años es dónde surge internet. En una guerra en la que la mejor estrategia pasa por ser lo más cercano y empático con nuestros posibles consumidores el mejor arma es aquella que te permite saber hasta el diámetro de su cabeza.

Lo más curioso es que internet es un escaparate de ida y vuelta, una herramienta de incalculable valor para ti que haces sombreros… pero también para el que los compra: porque tiene acceso a una oferta más amplia, porque puede garantizar que la compra que va a hacer, va a ser un éxito antes de hacerla y porque puede advertir a otros de hacer dicha compra o no, etc. Y es aquí precisamente donde reside el poder de la comunicación y el marketing digitales hoy en día.

Vamos a parar por aquí. Ahora que os habéis puesto en la piel del vendedor de sombreros, entenderéis que al principio, él mismo podía poner su anuncio en el periódico, pero según se fueron complejizando las estrategias de comunicación probablemente tuvo que acabar contratando una agencia de comunicación o publicidad para poder seguir en contacto con su público. Probablemente también tuvo que hacer mano del marketing para estudiar a sus potenciales clientes entre otros factores y desarrollar estrategias que le permitieran seguir vendiendo sombreros. Porque el marketing en definitiva ayuda a conocer y entender todos estos cambios que nosotros hemos visitado brevemente en nuestro viaje por el tiempo.

Dicho esto, espero haber aclarado algunas cosas sobre el valor y el funcionamiento de la publicidad, porque creo que es importante para valorar las inmensas oportunidades que ofrece el marketing digital. En próximos artículos intentaré seguir explicando el universo digital desde un enfoque más práctico y concreto, pero no quería empezar a escribir artículos sin antes dar algunas explicaciones básicas.

¡Gracias y nos vemos la próxima semana!

Nacho Rodríguez
October 23, 2020